01Se entra con Google, sin contraseñas
El cliente no tiene que crear ni recordar otra clave, y yo no tengo que guardar las contraseñas de nadie.
Mis clientes entran con su cuenta de Google y ven su proyecto en vivo: cómo va, qué falta de su lado, cuánto han pagado, su contrato y lo que avanzó en la semana. Lo construí con IA y lo lancé el 12 de octubre. Aquí está lo que tuve en cuenta, para que pienses el tuyo, sea cual sea tu negocio.

Pagó el anticipo y desde ahí lo único que sabe es lo que le contestas por WhatsApp. Mientras no le respondes, la duda crece.
Los archivos en el chat, el comprobante en un correo, lo acordado en un audio. El día que hay una diferencia, nadie encuentra nada.
Abre un link y ve todo en un solo lugar, sin preguntarte. La comunicación queda clara y tu servicio se siente de otro nivel.
Cada sección existe porque responde algo que el cliente te preguntaría por WhatsApp.
El avance, lo que falta de su lado, el próximo pago y la última novedad, en un vistazo.
Lo listo, lo que está en curso y lo que viene, cada etapa con su fecha estimada.
Contado con fecha y sin tecnicismos.
Lo manda ahí mismo, con archivos, y ve qué ya recibiste.
El plan de pagos con el estado de cada uno y cómo pagar.
En lenguaje claro, con lo que incluye y lo que no. Lo firma ahí mismo.
La propuesta, los mockups, los entregables y las guías, en un solo lugar.
Un botón para cada cosa y el historial de lo que ha pedido, con su estado.
Los datos de facturación, una sola vez.




Sirve en cualquier negocio que entregue algo por etapas:
Las etapas son los controles; los pendientes, los exámenes y el registro de comidas; los documentos, el plan de alimentación.
Las etapas son los módulos; los pendientes, las tareas de la semana; los documentos, las grabaciones y las plantillas.
Las etapas van de la visita a la escritura; los pendientes, los papeles del comprador; los pagos, la separación y la cuota inicial.
El cliente no tiene que crear ni recordar otra clave, y yo no tengo que guardar las contraseñas de nadie.
La IA me deja escrito lo que avanzó en cada sesión de trabajo y yo lo leo antes de que lo vea el cliente. Nunca le llega un borrador ni un tecnicismo.
Casi todas las diferencias con un cliente son de alcance. Si lo que no incluye está escrito al lado de lo que sí, esa conversación ya está resuelta.
Se acaban las preguntas de a qué cuenta consigno y cuánto era, y los comprobantes perdidos en el chat. El cliente ve cuánto lleva y qué sigue.
Si es un ajuste, entra en lo acordado. Si es algo nuevo, se cotiza antes de hacer nada. Nada se pierde en un audio.
Hay clientes que nunca van a abrir el portal. Igual se enteran cada semana de lo nuevo, lo pendiente y el próximo pago, en el canal que ya usan.
Pagos por confirmar, archivos, cambios y solicitudes, con la acción en la misma fila. Si lo que manda el cliente queda regado, el portal solo le cambia el problema de lugar.

Las pantallas son la parte fácil. Esto fue lo que más tiempo me tomó, y es donde un error cuesta plata o la confianza de un cliente.
Que un pago quede como recibido solo cuando la plata de verdad llegó, y cobrar en línea sin caer en un recargo que en Colombia no está permitido.
Que aceptarlo en el portal cuente como firma, con registro de quién, cuándo y qué versión aceptó, y que nadie lo pueda cambiar después.
Que cada uno vea solo lo suyo y que sus archivos sean privados, aunque alguien intente entrar por donde no es.
Si mantenerlo al día te toca a mano, a la tercera semana se queda viejo y el cliente deja de creerle.
Que entre, deje sus datos de facturación y quede listo con un clic tuyo, sin abrirle la puerta a cualquiera.
Lo hice auditar por una IA aparte, que no había escrito ni una línea, y encontró cosas que se me habían pasado.
Tu instrucción a la IA tendría que cubrir, como mínimo:
Lo que no cabe en una lista es tu proceso. Si no tienes claras tus etapas y qué incluye lo que vendes, el portal no te lo va a resolver.
Lo armo a la medida de tu negocio, con tus etapas, tu forma de cobrar y tu marca. Escríbeme y lo hablamos en un 1 a 1. Y si construyes el tuyo, mándamelo, quiero verlo.